Se entiende por
Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población
infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar
respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes
que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo
de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del
niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación
interdisciplinar o transdisciplinar. (Libro Blanco de la Atención Temprana,
2000).
Bases psicológicas de la intervención temprana
jueves, 30 de mayo de 2013
Nosotros también
Entrevista que se realizan a una serie de personas
que de pequeños, debido a sus dificultades, han acudidos a centros especiales
donde puedan tratar sus problemas, con el fin de mejorarlos o incluso modificar
la conducta de tal forma para que en el futuro pueda desaparecer por completo.
Es variado, aparecen tanto hombres como mujeres, y todos ellos explican cómo ha
sido para ellos el poder haber sido tratados, y de qué forma ha podido llegar a
influir en su vida.
Este video es un claro ejemplo de la importancia que tiene la intervención
temprana en los primeros años de edad,
ya que como podemos observar en el vídeo al final son personas que llegan a
estar completamente integrados en la sociedad, y que llegan a tener sueños y
metas como cualquier otra persona.
LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN APRENDEN DE UNA MANERA DIFERENTE
Es indispensable conocer y comprender cómo aprenden
los niños con Síndrome de Down para facilitar su desarrollo, estar alerta de
las dificultades que se puedan encontrar para adquirir nuevos aprendizajes y
ofrecerles estrategias adecuadas.
Tienen menor capacidad para generalizar: hay que
trasladar al hogar, al ámbito educativo y a la comunidad los objetivos
planteados por el equipo multidisciplinar.
Necesitan información clara, concisa y breve.
Es mejor respetar su ritmo y seguir su dirección que intentar llevarlos por el nuestro; respetar cuando estén cansados o cuando muestren señales de querer cambiar de actividad.
Necesitan estructura, constancia y un ambiente familiar para aprender: pueden “bloquearse” al introducir nuevas actividades y negarse a practicarlas,... sin embargo reaccionan y empiezan a disfrutar con esas mismas actividades una vez se han familiarizado con ellas.
Poca tolerancia a la fatiga: se cansan pronto; es preferible comenzar con las tareas difíciles, más costosas para ellos y menos atrayentes para terminar con las que les agradan y motivan.
Su nivel de atención es más bajo: es importantísimo insistir en este aspecto desde recién nacidos: primero centrarán su atención en el rostro de la madre consiguiendo un buen contacto ocular, después el seguimiento visual del rostro en movimiento, para después reaccionar cuando se le llame por su nombre,... hasta adquirir niveles superiores de atención y poder mantenerla durante largos ratos. Habrá que reducir elementos de distracción y presentar el material poco a poco.
Lentitud para captar la información y responder a ella: Debemos “darles tiempo”, respetar su tiempo de respuesta. Muchas veces parece que no quieren hacer una determinada actividad, que no reaccionan a un estímulo o que no han entendido una orden, pero si les dejas el tiempo que necesitan, entonces responden correctamente. No debemos ser impacientes con ellos.
Su motivación puede ser más débil: La motivación, la fuerza que nos impulsa en un sentido determinado, que nos transmite energía y nos empuja a conseguir unos objetivos, puede ser más frágil en los niños con Síndrome de Down y desanimarse fácilmente en sus intentos. Debemos esforzarnos en motivar al niño con Síndrome de Down para que avance en sus aprendizajes, tenemos que ser cautos a la hora de plantear actividades que puedan ser muy difíciles para él y que le supongan fracasos repetidos: debemos plantear actividades que sean agradables para él, y favorecer la superación y esfuerzo, huyendo de la frustración.
Falta de iniciativa: tenemos que motivar e incitar que jueguen solos, que elijan, que decidan,... no nos podemos conformar con que el niño imite a su madre bailando, o juegue con el profesional a recibir y lanzar la pelota, o avance muy bien en el correpasillos cuando lo subimos,...también hay que fomentar que lo haga él solo, que reclame al adulto para jugar, que sea él quien vaya a por la pelota y nos la muestre, que se acerque al radiocassette y lo encienda (o al menos lo intente),...
Tienen dificultades en la memoria a corto plazo, dificultad para retener la información, siendo estas dificultades mayores cuando la información presentada es verbal que cuando es visual, ya que pueden tener dificultad para procesar la información recibida por vía auditiva ( no nos referimos en este caso a que el niño no oiga bien, sino que puede tener problemas para descodificar los estímulos auditivos, identificar y comprender las frases que está oyendo, por eso facilitaremos sus aprendizajes si apoyamos visualmente la información que le transmitimos, mediante gestos, imágenes, o actuando como modelos). SI cuidamos factores como la atención, el cansancio, la motivación, la concentración, la repetición de las mismas actividades,.... estaremos facilitando la transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo
No todas estas características están en todos los niños con Síndrome de Down, pero sí son muy frecuentes y, en mayor o menor intensidad, están presentes en la mayoría de ellos.
Necesitan información clara, concisa y breve.
Es mejor respetar su ritmo y seguir su dirección que intentar llevarlos por el nuestro; respetar cuando estén cansados o cuando muestren señales de querer cambiar de actividad.
Necesitan estructura, constancia y un ambiente familiar para aprender: pueden “bloquearse” al introducir nuevas actividades y negarse a practicarlas,... sin embargo reaccionan y empiezan a disfrutar con esas mismas actividades una vez se han familiarizado con ellas.
Poca tolerancia a la fatiga: se cansan pronto; es preferible comenzar con las tareas difíciles, más costosas para ellos y menos atrayentes para terminar con las que les agradan y motivan.
Su nivel de atención es más bajo: es importantísimo insistir en este aspecto desde recién nacidos: primero centrarán su atención en el rostro de la madre consiguiendo un buen contacto ocular, después el seguimiento visual del rostro en movimiento, para después reaccionar cuando se le llame por su nombre,... hasta adquirir niveles superiores de atención y poder mantenerla durante largos ratos. Habrá que reducir elementos de distracción y presentar el material poco a poco.
Lentitud para captar la información y responder a ella: Debemos “darles tiempo”, respetar su tiempo de respuesta. Muchas veces parece que no quieren hacer una determinada actividad, que no reaccionan a un estímulo o que no han entendido una orden, pero si les dejas el tiempo que necesitan, entonces responden correctamente. No debemos ser impacientes con ellos.
Su motivación puede ser más débil: La motivación, la fuerza que nos impulsa en un sentido determinado, que nos transmite energía y nos empuja a conseguir unos objetivos, puede ser más frágil en los niños con Síndrome de Down y desanimarse fácilmente en sus intentos. Debemos esforzarnos en motivar al niño con Síndrome de Down para que avance en sus aprendizajes, tenemos que ser cautos a la hora de plantear actividades que puedan ser muy difíciles para él y que le supongan fracasos repetidos: debemos plantear actividades que sean agradables para él, y favorecer la superación y esfuerzo, huyendo de la frustración.
Falta de iniciativa: tenemos que motivar e incitar que jueguen solos, que elijan, que decidan,... no nos podemos conformar con que el niño imite a su madre bailando, o juegue con el profesional a recibir y lanzar la pelota, o avance muy bien en el correpasillos cuando lo subimos,...también hay que fomentar que lo haga él solo, que reclame al adulto para jugar, que sea él quien vaya a por la pelota y nos la muestre, que se acerque al radiocassette y lo encienda (o al menos lo intente),...
Tienen dificultades en la memoria a corto plazo, dificultad para retener la información, siendo estas dificultades mayores cuando la información presentada es verbal que cuando es visual, ya que pueden tener dificultad para procesar la información recibida por vía auditiva ( no nos referimos en este caso a que el niño no oiga bien, sino que puede tener problemas para descodificar los estímulos auditivos, identificar y comprender las frases que está oyendo, por eso facilitaremos sus aprendizajes si apoyamos visualmente la información que le transmitimos, mediante gestos, imágenes, o actuando como modelos). SI cuidamos factores como la atención, el cansancio, la motivación, la concentración, la repetición de las mismas actividades,.... estaremos facilitando la transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo
No todas estas características están en todos los niños con Síndrome de Down, pero sí son muy frecuentes y, en mayor o menor intensidad, están presentes en la mayoría de ellos.
EL
JUEGO COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO PARA EL FISIOTERAPEUTA EN ATENCIÓN TEMPRANA
El juego, al igual que en el movimiento, el
lenguaje, el cálculo matemático,... sigue un orden lógico de aparición y
desarrollo.
Es la primera forma de comunicación; no es sólo una herramienta de trabajo, también nos va a ayudar a entender al niño y percibir su evolución.
Cada tipo de juego se convierte en un requisito sin el cual no se podrá desarrollar adecuadamente el siguiente, e irá asociado a las diferentes etapas de desarrollo cognitivo del niño.
El juego variado favorece la estimulación de todas las áreas del desarrollo, no sólo del área motriz.
Los primeros juegos del niño consisten en mirar ciertos estímulos: al principio prefieren los estímulos brillantes y los estímulos redondeados, con elementos abultados y que se mueven (que se podrían comparar con las características de las caras humanas). El niño comenzará mirando el rostro humano, después los ojos del adulto, luego las cosas en movimiento, después sus propias manos,... y ése será su juego en los primeros meses.
Después aparecerán, en este orden:
Es la primera forma de comunicación; no es sólo una herramienta de trabajo, también nos va a ayudar a entender al niño y percibir su evolución.
Cada tipo de juego se convierte en un requisito sin el cual no se podrá desarrollar adecuadamente el siguiente, e irá asociado a las diferentes etapas de desarrollo cognitivo del niño.
El juego variado favorece la estimulación de todas las áreas del desarrollo, no sólo del área motriz.
Los primeros juegos del niño consisten en mirar ciertos estímulos: al principio prefieren los estímulos brillantes y los estímulos redondeados, con elementos abultados y que se mueven (que se podrían comparar con las características de las caras humanas). El niño comenzará mirando el rostro humano, después los ojos del adulto, luego las cosas en movimiento, después sus propias manos,... y ése será su juego en los primeros meses.
Después aparecerán, en este orden:
-JUEGO MANIPULATIVO: el niño empezará a jugar con
sus manos, se las cogerá, las chupará, .... empezará a llevarse las cosas a la
boca, cambiárselas de mano,... y empezará a entretenerse solo.
-JUEGO
EXPLORATORIO: podrá desplazarse por sí solo y explorar el entorno, le gustarán
los objetos pequeños y empezará a coger cositas entre sus dedos haciendo la
pinza,...
-JUEGO
FUNCIONAL: le gustará lanzar la pelota, los juegos de construcciones, mirar
cuentos e imágenes y comenzará a realizar actividades de simbolismo básico
(cogiendo un peine para peinarse, un vaso vacío para hacer como que bebe,...)
-JUEGO
SIMBÓLICO: disfrutará representando actividades de la vida cotidiana pero
jugando, jugando con cochecitos, cacharritos de cocina, teléfonos de juguete,
animales,...
-JUEGO
SOCIAL: el niño buscará a otros niños para jugar, disfrutará estando en grupo,
y cada vez se irá convirtiendo en un juego más complejo, respetará normas de
juego, aceptará el juego en equipo,...
El niño con
Síndrome de Down, al igual que el resto de niños, jugará a estos juegos, pero
en muchos casos tendremos que ayudarle para que los desarrolle y pueda
disfrutar después con ellos. El juego, para que sea juego, tiene que ser
necesariamente placentero para el niño, tiene que ser espontáneo (salir de él
mismo); es una manera de expresión y de evolución que puede suponer más
esfuerzo para los niños con Síndrome de Down.
Conclusiones:
Las personas que tienes discapacidades:
intelectuales, también es necesario que los equipos de Intervención Temprana
trabajen con ellos, ayudándoles, estimulándoles, facilitando su vida de tal forma
que ellos se sientan seguros en la sociedad. Gracias a estos equipos
intervendrán las familias que servirán de gran ayuda. A través del juego, y la
manipulación de los objetos podrán ganar destrezas visuales y psicomotrices de
forma que ellos lo podrán notar dia a dia y podrán desarrollar actividades con
plena seguridad.
Musicoterapia para el autismo infantil
El autismo infantil es un trastorno que
afecta al desarrollo cerebral normal de la comunicación. Si conoces a un niño
autista, es interesante que conozcas que existen ciertas terapias, como la
musicoterapia, que pueden ayudarlo en su tratamiento.
Los niños autistas presentan dificultades en la
comunicación y en la relación con los demás. Por ello es importante que, si
estas atravesando por esta situación especial con tu niño o conoces a
alguien que padece de autismo, conozcas la existencia de terapias que pueden ser de gran utilidad para tratar
los obstáculos que presentan estos niños. Una de estas terapias es la musicoterapia.
La terapia musical es una técnica a la cual los niños autistas responden muy satisfactoriamente, logrando una mejor relación interpersonal y social. Con la musicoterapia logran trabajar ciertos aspectos, como por ejemplo: motricidad fina y gruesa, conciencia corporal, atención, comunicación no verbal, ciertos esquemas rígidos de conductas, el contacto físico, la ansiedad y la integración en un grupo de trabajo como canto o danza.
Como te darás cuenta, lograr estos objetivos es sumamente importante para un niño que no mantiene comunicación alguna con los que lo rodean. Pero para lograrlos, es necesario que se utilicen ciertas técnicas como por ejemplo:
La terapia musical es una técnica a la cual los niños autistas responden muy satisfactoriamente, logrando una mejor relación interpersonal y social. Con la musicoterapia logran trabajar ciertos aspectos, como por ejemplo: motricidad fina y gruesa, conciencia corporal, atención, comunicación no verbal, ciertos esquemas rígidos de conductas, el contacto físico, la ansiedad y la integración en un grupo de trabajo como canto o danza.
Como te darás cuenta, lograr estos objetivos es sumamente importante para un niño que no mantiene comunicación alguna con los que lo rodean. Pero para lograrlos, es necesario que se utilicen ciertas técnicas como por ejemplo:
· Danzas, expresión corporal o
ejercicios rítmicos.
· Imitación tanto de movimiento como
de sonidos de instrumentos.
· Juegos musicales en los cuales
puedan desarrollar la creatividad.
El logro de estos objetivos en el tratamiento
del autismo en la infancia es posible, pero es importante que tengas en
cuenta que es fundamental la contención y acompañamiento familiar, así
como la constancia y perseverancia en cumplir con dicha terapia.
De esta forma sus efectos serán beneficiosos tanto para el niño que padece de autismo, como para todo su entorno familiar.
De esta forma sus efectos serán beneficiosos tanto para el niño que padece de autismo, como para todo su entorno familiar.
Bibliografía: http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-y-desarrollo/Es-mi-hijo-un-nino-con-altas-capacidades.html
Conclusión:
La Finalidad de la enseñanza de la música es Colaborar con
el proceso educativo, a los efectos de lograr el integral desarrollo del
individuo. La música puede
considerarse una forma de lenguaje en la que la función expresiva es una de sus
manifestaciones fundamentales. Se emocionan al ir experimentando
emociones, sentimientos, gozando con los sonidos, que oyen y producen. Es
un lenguaje que permite que los niños se comuniquen con el interior de sus
sensaciones, y a la vez entre ellos. Debemos
tener en cuenta que los niños autistas raramente hablan, y la música les ayuda,
y es una gran herramienta para ayudarles a hablar y a expresarse. Pero es
importante la repetición, la rutina y la perseverancia de este recurso que
puede servir como actividad para ayudar a los niños autistas.
UNA LENTE NUEVA PARA ENTENDER EL TDAH
Publicado en la revista UAKIX
Existe
desde hace tiempo, un gran debate entre los especialistas que opinan que la
medicación en el TDAH es necesaria y los que consideran que no podemos medicar,
con un derivado de las anfetaminas, a los niños. Este dialogo, se vuelve cada
vez más enérgico conforme aumentan los diagnósticos y la cantidad de niños que
“consumen” esta medicación.
Pero,
aunque el debate está en el aire y se encarniza, las opciones para tratar a
estos niños no suelen incluirse. En este artículo pretendemos que todas las
personas que traten con niños diagnosticados con TDAH, tengan otras
alternativas. Una forma de entender mejor a estos niños y sus características
especiales.
La
pregunta que se hacen muchos especialistas y padres hoy en día ¿Es un niño
movido algo raro o lo normal en los más pequeños es que salten, corran y se
aburran en clase?¿Y no será, que hoy en día, tiene pocas oportunidades de
movimiento y juego?
Si estudiamos la evolución de la especie humana, los niños se han criado siempre en y desde el suelo. Hasta hace poco, los niños tenía más libertad de movimiento, corrían en las calles, en los parques y en cualquier sitio que tuviese al menos dos metros de longitud, incluido el pasillo de casa o el del colegio. Podían saltar desde los bordillos o trepar por las paredes. Ahora los tiempos han cambiado, vivimos en la era de las máquinas. Son los niños de las nuevas tecnologías, todo lo hacen las máquinas. Viven en el mundo del ordenador, del televisor, de la consola, del móvil, de la tablet y de la pizarra digital. Y nos sorprende y nos encanta que con solo tres añitos sean capaces de encender el aparato y ponerse la aplicación que más les gusta, y aunque esto no es malo, si que deja poco tiempo para el desarrollo motor que necesitan.
¿Y porque unos niños sí y otros no? Pues sencillamente porque no todas las personas procesamos los estímulos sensoriales de la misma manera, y mientras unos son capaces de nutrirse sensorialmente y regularse de forma más natural, otros necesitan “algo más”.
Cada vez más personas en España conocen la Integración Sensorial, introducirla en nuestro país es difícil debido a la mentalidad pro-medicina tradicional que tenemos, pero las cosas empiezan a cambiar, y muchas personas (sobre todo padres y profesionales que trabajan con niños) se dan cuenta de que ciertas “verdades” no tienen porque ser absolutas y toman su propio camino hacia un nuevo conocimiento.
La Teoría de la integración sensorial, desarrollada por la doctora Jean Ayres, es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, comportamiento, desarrollo y descoordinación motriz, tales como la hiperactividad, la mala inserción escolar, los problemas de alimentación, ect..
Esta teoría se basa en el hecho de que los estímulos vestibulares (los relacionados con el movimiento), los propioceptivos (los relacionados con los músculos y articulaciones) y los táctiles no son interpretados por el sistema nervioso de estos pequeños de la misma manera que lo hace el sistema nervioso de la mayoría de los niños.
Como resalta Isabelle Beaudry, terapeuta ocupacional, en su libroProblemas de aprendizaje en la infancia – La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, Las deficiencias en el procesamiento sensorial se manifiestan frecuentemente en comportamientos de búsqueda de estímulos o de evitación de estímulos. En ambos casos, la consecuencia es que el niño se mueve mucho, lo cual interfiere tanto en su capacidad de prestar atención como en su comportamiento, que muchas veces no es el que los demás esperan de él. Asimismo, ese procesamiento sensorial anómalo provoca que al pequeño le resulte difícil filtrar, seleccionar los diversos estímulos sensoriales que recibe. Porque atiende en la misma medida a la sensación de la ropa sobre su piel, que al ruido de un camión en la calle o a la voz de la maestra en clase. Es decir, su cerebro no es capaz de inhibir las sensaciones sin relevancia para atender solamente a las que la tienen.
Isabelle Beaudry, especialista y pionera en nuestro de esta teoría, nos regala en su libro Tengo Duendes en las Piernas la historia de Daniel, un niño de 6 años que no puede estar quieto porque tiene unos duendes pequeñitos en las piernas que le pinchan todo el tiempo y nos explica que Daniel necesita estímulos vestibulares y propioceptivos para poder estar a gusto. Tan fuerte es su necesidad de estimular el sistema nervioso central, que le impide implicarse y disfrutar con otras actividades más sedentarias.
Existen múltiples casos de personas de éxito con un historial de hiperactividad en su infancia, cuyas dificultades se transformaron en habilidades cuando se les daba la oportunidad de canalizar adecuadamente su búsqueda sensorial y sus problemas de conducta y adaptación fueron desapareciendo o disminuyendo cuando recibían los estímulos que su SNC necesitaba para regularse.
En muchas ocasiones, son los padres los que, conociendo las características de sus hijos, se darán cuenta de que los castigos sin moverse de una silla, o el no salir al patio, lo que generara es más ansiedad y nerviosismo en el niño. Y en cambio los deportes como natación o judo, los calman más por que los nutren de mayor información sensorial y son mucho más funcionales después de una sesión de estos deportes.
En los centro de Terapia Ocupacional Pediátrica, trabajamos con el enfoque de la Integración Sensorial, proveyendo a los niños de los estímulos necesarios para un buen funcionamiento según la necesidad de cada uno. Lo que percibirán ellos cuando vengan a un centro de estas características es la satisfacción de que existe un sitio donde comprenden sus necesidades y que las cosas parecen diferentes después de una sesión, y los padres encontrarán respuesta a muchas de las preguntas que se han planteado desde hace algún tiempo. ¿Quizá podamos convertir entre todos estas dificultades en habilidades?
Si estudiamos la evolución de la especie humana, los niños se han criado siempre en y desde el suelo. Hasta hace poco, los niños tenía más libertad de movimiento, corrían en las calles, en los parques y en cualquier sitio que tuviese al menos dos metros de longitud, incluido el pasillo de casa o el del colegio. Podían saltar desde los bordillos o trepar por las paredes. Ahora los tiempos han cambiado, vivimos en la era de las máquinas. Son los niños de las nuevas tecnologías, todo lo hacen las máquinas. Viven en el mundo del ordenador, del televisor, de la consola, del móvil, de la tablet y de la pizarra digital. Y nos sorprende y nos encanta que con solo tres añitos sean capaces de encender el aparato y ponerse la aplicación que más les gusta, y aunque esto no es malo, si que deja poco tiempo para el desarrollo motor que necesitan.
¿Y porque unos niños sí y otros no? Pues sencillamente porque no todas las personas procesamos los estímulos sensoriales de la misma manera, y mientras unos son capaces de nutrirse sensorialmente y regularse de forma más natural, otros necesitan “algo más”.
Cada vez más personas en España conocen la Integración Sensorial, introducirla en nuestro país es difícil debido a la mentalidad pro-medicina tradicional que tenemos, pero las cosas empiezan a cambiar, y muchas personas (sobre todo padres y profesionales que trabajan con niños) se dan cuenta de que ciertas “verdades” no tienen porque ser absolutas y toman su propio camino hacia un nuevo conocimiento.
La Teoría de la integración sensorial, desarrollada por la doctora Jean Ayres, es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, comportamiento, desarrollo y descoordinación motriz, tales como la hiperactividad, la mala inserción escolar, los problemas de alimentación, ect..
Esta teoría se basa en el hecho de que los estímulos vestibulares (los relacionados con el movimiento), los propioceptivos (los relacionados con los músculos y articulaciones) y los táctiles no son interpretados por el sistema nervioso de estos pequeños de la misma manera que lo hace el sistema nervioso de la mayoría de los niños.
Como resalta Isabelle Beaudry, terapeuta ocupacional, en su libroProblemas de aprendizaje en la infancia – La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, Las deficiencias en el procesamiento sensorial se manifiestan frecuentemente en comportamientos de búsqueda de estímulos o de evitación de estímulos. En ambos casos, la consecuencia es que el niño se mueve mucho, lo cual interfiere tanto en su capacidad de prestar atención como en su comportamiento, que muchas veces no es el que los demás esperan de él. Asimismo, ese procesamiento sensorial anómalo provoca que al pequeño le resulte difícil filtrar, seleccionar los diversos estímulos sensoriales que recibe. Porque atiende en la misma medida a la sensación de la ropa sobre su piel, que al ruido de un camión en la calle o a la voz de la maestra en clase. Es decir, su cerebro no es capaz de inhibir las sensaciones sin relevancia para atender solamente a las que la tienen.
Isabelle Beaudry, especialista y pionera en nuestro de esta teoría, nos regala en su libro Tengo Duendes en las Piernas la historia de Daniel, un niño de 6 años que no puede estar quieto porque tiene unos duendes pequeñitos en las piernas que le pinchan todo el tiempo y nos explica que Daniel necesita estímulos vestibulares y propioceptivos para poder estar a gusto. Tan fuerte es su necesidad de estimular el sistema nervioso central, que le impide implicarse y disfrutar con otras actividades más sedentarias.
Existen múltiples casos de personas de éxito con un historial de hiperactividad en su infancia, cuyas dificultades se transformaron en habilidades cuando se les daba la oportunidad de canalizar adecuadamente su búsqueda sensorial y sus problemas de conducta y adaptación fueron desapareciendo o disminuyendo cuando recibían los estímulos que su SNC necesitaba para regularse.
En muchas ocasiones, son los padres los que, conociendo las características de sus hijos, se darán cuenta de que los castigos sin moverse de una silla, o el no salir al patio, lo que generara es más ansiedad y nerviosismo en el niño. Y en cambio los deportes como natación o judo, los calman más por que los nutren de mayor información sensorial y son mucho más funcionales después de una sesión de estos deportes.
En los centro de Terapia Ocupacional Pediátrica, trabajamos con el enfoque de la Integración Sensorial, proveyendo a los niños de los estímulos necesarios para un buen funcionamiento según la necesidad de cada uno. Lo que percibirán ellos cuando vengan a un centro de estas características es la satisfacción de que existe un sitio donde comprenden sus necesidades y que las cosas parecen diferentes después de una sesión, y los padres encontrarán respuesta a muchas de las preguntas que se han planteado desde hace algún tiempo. ¿Quizá podamos convertir entre todos estas dificultades en habilidades?
Conclusiones:
Viendo
al niño desde este punto de vista se abre una nueva lente para entender las
dificultades que tienen los niños con TDAH, quizá sea una gran alternativa
desde donde poder entender y tratar al niño, dándole los estímulos que necesita
y adaptando su entorno para que pueda ser funcional con cosas muy sencillas.
BABY GYM: UN PRECIOSO PROGRAMA PARA TRABAJAR EL DESARROLLO DE LOS BEBÉS
Por
Rosina Uriarte
Hace calor en la sala y los bebés están desnuditos recibiendo su masaje con aceite de caléndula. ¡Qué tranquilos están todos! Bueno, todos menos Paul, que no para quieto y, aunque le encanta el masaje, ya tiene seis meses y está atento a todo lo que ocurre a su alrededor y la tentación de tocarlo todo le puede…
Sacamos la caja que nos sirve de “vehículo” para desplazarnos por el espacio. Es la “actividad estrella” de nuestras sesiones y los peques van tumbados como auténticos marajás disfrutando del paisaje interior mientras les paseamos despacito, luego más rápido, con giros y hacia atrás… ¡Es toda una experiencia para ellos! Y también para las madres y para mí, que se nos queda cara de embobadas viéndoles disfrutar…
Hace calor en la sala y los bebés están desnuditos recibiendo su masaje con aceite de caléndula. ¡Qué tranquilos están todos! Bueno, todos menos Paul, que no para quieto y, aunque le encanta el masaje, ya tiene seis meses y está atento a todo lo que ocurre a su alrededor y la tentación de tocarlo todo le puede…
Sacamos la caja que nos sirve de “vehículo” para desplazarnos por el espacio. Es la “actividad estrella” de nuestras sesiones y los peques van tumbados como auténticos marajás disfrutando del paisaje interior mientras les paseamos despacito, luego más rápido, con giros y hacia atrás… ¡Es toda una experiencia para ellos! Y también para las madres y para mí, que se nos queda cara de embobadas viéndoles disfrutar…
La pelota de gimnasio es otro éxito, tanto que Javier no quiere
bajarse de ella. Después de la pelota ya no le interesan las demás actividades,
quiere pasar más tiempo meciéndose boca abajo hacia adelante y hacia atrás…
María arruga su naricilla cuando le damos a oler el limón en
nuestra sesión de estimulación del olfato y luego se ríe con su boquita
desdentada cuando estimulamos sus pies con diferentes texturas. ¡Qué graciosa!
Se nos “cae la baba” como se dice vulgarmente, a su madre y a mí…
Al despedirnos, las mamás (y algún que otro papá también) se van
prometiendo practicar los ejercicios en casa y contentas porque como me dice
una de ellas: “he aprendido un montón de cosas sobre el desarrollo de los niños
que desconocía por completo y a la peque le va a venir fenomenal.”
Baby Gym es un bonito programa de estimulación que pretende
acompañar a padres y cuidadores en su labor de apoyar el desarrollo de los
bebés menores de un año.
Trabajando desde la prevención, Baby Gym ayuda al bebé a alcanzar los
hitos del desarrollo que hacen que éste sea pleno.
Baby Gym despierta los sentidos para que el niño pueda recibir
la información de su entorno con claridad y precisión, procesando los estímulos
correctamente. Fortalece sus músculos para que pueda responder a esta
estimulación y adquiera cada día nuevas destrezas y habilidades. Y también
relaja al bebé para que se encuentre en un estado propicio para el aprendizaje
y el desarrollo.
Baby Gym es además, una muy grata experiencia para los padres y
para quienes lo practicamos con ellos.
Es
un método muy útil no solamente para los padres, sino también para aquellos
profesionales que trabajan con bebés y se sientan motivados a brindarles las
mejores oportunidades para su desarrollo.
Bibliografía: http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com.es/
Conclusión:
Nos
ha parecido interesante este artículo porque a través de este método se trabaja
con el niño los diferentes sentidos, el niño recibe información a través de la
vista oído y tacto, de muchas formas posibles, por lo que el aprendizaje es
enriquecedor.
¿Es mi hijo un niño con altas capacidades?
¿Cómo podemos saber si nuestro hijo posee altas
capacidades? ¿Qué podemos hacer si es así? ¿De qué forma le podemos ayudar? Son
preguntas que se formulan los padres cuando observan que su hijo tiene un
comportamiento inusualmente adelantado a su edad cronológica.
¿Superdotado o alumno con altas capacidades?
El término “superdotado” fue sustituido por el de “
alumno con altas capacidades”(AACC) en el año 2006 por el Ministerio de
Educación a petición de la plataforma PLADES.El de las altas capacidades es un
tema sobre el que todavía existe bastante confusión y muchos mitos que
desterrar. Tenemos que diferenciar muy bien estos términos: Talento: Son personas con habilidades
específicas en un campo específico. Por ejemplo, para la música o las matemáticas.
Precoz: Es un fenómeno evolutivo que implica un ritmo de desarrollo más rápido
de lo normal. Por ejemplo, mantener una conversación con 18 meses con un
vocabulario impropio para un niño de esa edad. Prodigio: Niños que logran
llevar a cabo actividades en edades tempranas con la competencia de un
adulto. Superdotado(o AACC): Niños
caracterizados por ser especialmente brillantes en una o varias áreas
concretas, pero no en las demás.
¿Cómo puedo saber si mi hijo posee altas
capacidades?
Para determinar si un niño posee AACC no tenemos que
fijarnos únicamente en su cociente intelectual (que ha de ser superior a 130),
sino que hemos de tener en cuenta su ámbito emocional, afectivo, social, etc.
Algunos indicios nos pueden ayudar a reconocer a un
niño con altas capacidades, por ejemplo:
Creatividad y perseverancia.
Excelente
memoria.
Capacidad
de liderazgo.
Buen
manejo del lenguaje y comunicación.
Se
cuestiona muchas cosas.
Intereses
muy variados y por encima de su edad.
El diagnóstico de un alumno de estas características
debe ser realizado por personal cualificado. Ante la menor sospecha hemos de
hablar con el tutor de nuestro hijo o hija. Este nos remitirá al departamento
de orientación del colegio, donde se hará una valoración y evaluación del niño.
Esta evaluación se repetirá a medida que el niño madure.
Otra opción es acudir a gabinetes psicológicos
especializados en la temática o a asociaciones de niños con AACC que ofrecen
asesoramiento a las familias. La importancia de la detección temprana de las
altas capacidades La detección temprana es importante para que el niño se
desarrolle adecuadamente y para evitar el temido fracaso escolar. Muchos
alumnos con AACC no reciben en el colegio el estímulo intelectual que necesitan,
lo que puede frustrar su “genialidad” y causarle numerosos problemas: ansiedad,
nerviosismo, depresión, sentimiento de soledad, etc. La colaboración entre la
familia y el colegio es fundamental para evitar esto.
Ahora ya lo sé, ¿qué puedo hacer?
El siguiente paso es ofrecer al niño recursos que le
ayuden en su situación. Hay un tópico frecuente que plantea lo peligroso de
“sobreestimular” a un niño. Tenemos que ofrecer al niño: actividades
alternativas, programas de apoyo y ampliación de contenidos para reforzar su motivación
y deseo de aprender. También en esto es importante la conexión entre la familia
y el colegio. La atención a un niño con altas capacidades requiere de una
formación más profunda y unos métodos específicos que los profesores habitualmente
desconocen.
¿Y qué nos dice la Ley sobre los niños con altas
capacidades?
Los alumnos con altas capacidades forman parte del
alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (según la Ley Orgánica
de Educación 2/2006 de 3 de Mayo). En el artículo 76 se destaca que “compete a
las Administraciones Educativas adoptar las medidas necesarias para identificar
al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus
necesidades”. Algunas de estas medidas pueden ser:
Adaptación curricular de ampliación.
Anticipación
del inicio de escolarización.
Reducción del periodo de escolarización.
También hay otra alternativa que es la aceleración
o, lo que es lo mismo, adelantar uno o dos curso al niño para evitar que se
aburra. Además, el artículo 77 señala que “el Gobierno, previa consulta a las
Comunidades Autónomas, establecerán las normas para flexibilizar la duración de
cada una de las etapas del sistema educativo para los alumnos con altas
capacidades intelectuales con independencia de su edad".
Bibliografía: http://www.serpadres.es/3-6-anos/educacion-y-desarrollo/Es-mi-hijo-un-nino-con-altas-capacidades.html
Conclusión:
Este artículo nos ha llamado mucho
la atención ya que habla de que los alumnos con altas capacidades necesitan
también una intervención temprana. La tendencia de los profesionales de la
atención temprana es hablar de aquellos niños con capacidades inferiores a la
media o problemas y dificultades de aprendizajes. Particularmente nos infunden
respeto o mayor dificultad de intervención los alumnos con altas capacidades.
Nuestra intervención temprana es fundamental para darles la respuesta adecuada
No solamente necesitan una intervención temprana los alumnos con necesidades
educativas especiales o niños con trastorno generalizado del desarrollo (TGD), sino que cualquier niño con una
capacidad diferente tiene que ser atendido. Los alumnos con altas capacidades
precisan una detección temprana, para que el niño pueda desarrollarse
adecuadamente y evitar un fracaso escolar.
Los alumnos con altas capacidades, no suelen recibir en el colegio el
estímulo intelectual que necesitan, y puede causarles numerosos problemas como
depresión, sentimiento de soledad, ansiedad…Según la ley los alumnos con altas
capacidades forman parte del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo
Educativo. Por lo que habrá que ofrecerles recursos que le ayuden en su
situación. Habrá que proponerle actividades alternativas, programas de apoyo…
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