Es indispensable conocer y comprender cómo aprenden
los niños con Síndrome de Down para facilitar su desarrollo, estar alerta de
las dificultades que se puedan encontrar para adquirir nuevos aprendizajes y
ofrecerles estrategias adecuadas.
Tienen menor capacidad para generalizar: hay que
trasladar al hogar, al ámbito educativo y a la comunidad los objetivos
planteados por el equipo multidisciplinar.
Necesitan información clara, concisa y breve.
Es mejor respetar su ritmo y seguir su dirección que intentar llevarlos por el nuestro; respetar cuando estén cansados o cuando muestren señales de querer cambiar de actividad.
Necesitan estructura, constancia y un ambiente familiar para aprender: pueden “bloquearse” al introducir nuevas actividades y negarse a practicarlas,... sin embargo reaccionan y empiezan a disfrutar con esas mismas actividades una vez se han familiarizado con ellas.
Poca tolerancia a la fatiga: se cansan pronto; es preferible comenzar con las tareas difíciles, más costosas para ellos y menos atrayentes para terminar con las que les agradan y motivan.
Su nivel de atención es más bajo: es importantísimo insistir en este aspecto desde recién nacidos: primero centrarán su atención en el rostro de la madre consiguiendo un buen contacto ocular, después el seguimiento visual del rostro en movimiento, para después reaccionar cuando se le llame por su nombre,... hasta adquirir niveles superiores de atención y poder mantenerla durante largos ratos. Habrá que reducir elementos de distracción y presentar el material poco a poco.
Lentitud para captar la información y responder a ella: Debemos “darles tiempo”, respetar su tiempo de respuesta. Muchas veces parece que no quieren hacer una determinada actividad, que no reaccionan a un estímulo o que no han entendido una orden, pero si les dejas el tiempo que necesitan, entonces responden correctamente. No debemos ser impacientes con ellos.
Su motivación puede ser más débil: La motivación, la fuerza que nos impulsa en un sentido determinado, que nos transmite energía y nos empuja a conseguir unos objetivos, puede ser más frágil en los niños con Síndrome de Down y desanimarse fácilmente en sus intentos. Debemos esforzarnos en motivar al niño con Síndrome de Down para que avance en sus aprendizajes, tenemos que ser cautos a la hora de plantear actividades que puedan ser muy difíciles para él y que le supongan fracasos repetidos: debemos plantear actividades que sean agradables para él, y favorecer la superación y esfuerzo, huyendo de la frustración.
Falta de iniciativa: tenemos que motivar e incitar que jueguen solos, que elijan, que decidan,... no nos podemos conformar con que el niño imite a su madre bailando, o juegue con el profesional a recibir y lanzar la pelota, o avance muy bien en el correpasillos cuando lo subimos,...también hay que fomentar que lo haga él solo, que reclame al adulto para jugar, que sea él quien vaya a por la pelota y nos la muestre, que se acerque al radiocassette y lo encienda (o al menos lo intente),...
Tienen dificultades en la memoria a corto plazo, dificultad para retener la información, siendo estas dificultades mayores cuando la información presentada es verbal que cuando es visual, ya que pueden tener dificultad para procesar la información recibida por vía auditiva ( no nos referimos en este caso a que el niño no oiga bien, sino que puede tener problemas para descodificar los estímulos auditivos, identificar y comprender las frases que está oyendo, por eso facilitaremos sus aprendizajes si apoyamos visualmente la información que le transmitimos, mediante gestos, imágenes, o actuando como modelos). SI cuidamos factores como la atención, el cansancio, la motivación, la concentración, la repetición de las mismas actividades,.... estaremos facilitando la transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo
No todas estas características están en todos los niños con Síndrome de Down, pero sí son muy frecuentes y, en mayor o menor intensidad, están presentes en la mayoría de ellos.
Necesitan información clara, concisa y breve.
Es mejor respetar su ritmo y seguir su dirección que intentar llevarlos por el nuestro; respetar cuando estén cansados o cuando muestren señales de querer cambiar de actividad.
Necesitan estructura, constancia y un ambiente familiar para aprender: pueden “bloquearse” al introducir nuevas actividades y negarse a practicarlas,... sin embargo reaccionan y empiezan a disfrutar con esas mismas actividades una vez se han familiarizado con ellas.
Poca tolerancia a la fatiga: se cansan pronto; es preferible comenzar con las tareas difíciles, más costosas para ellos y menos atrayentes para terminar con las que les agradan y motivan.
Su nivel de atención es más bajo: es importantísimo insistir en este aspecto desde recién nacidos: primero centrarán su atención en el rostro de la madre consiguiendo un buen contacto ocular, después el seguimiento visual del rostro en movimiento, para después reaccionar cuando se le llame por su nombre,... hasta adquirir niveles superiores de atención y poder mantenerla durante largos ratos. Habrá que reducir elementos de distracción y presentar el material poco a poco.
Lentitud para captar la información y responder a ella: Debemos “darles tiempo”, respetar su tiempo de respuesta. Muchas veces parece que no quieren hacer una determinada actividad, que no reaccionan a un estímulo o que no han entendido una orden, pero si les dejas el tiempo que necesitan, entonces responden correctamente. No debemos ser impacientes con ellos.
Su motivación puede ser más débil: La motivación, la fuerza que nos impulsa en un sentido determinado, que nos transmite energía y nos empuja a conseguir unos objetivos, puede ser más frágil en los niños con Síndrome de Down y desanimarse fácilmente en sus intentos. Debemos esforzarnos en motivar al niño con Síndrome de Down para que avance en sus aprendizajes, tenemos que ser cautos a la hora de plantear actividades que puedan ser muy difíciles para él y que le supongan fracasos repetidos: debemos plantear actividades que sean agradables para él, y favorecer la superación y esfuerzo, huyendo de la frustración.
Falta de iniciativa: tenemos que motivar e incitar que jueguen solos, que elijan, que decidan,... no nos podemos conformar con que el niño imite a su madre bailando, o juegue con el profesional a recibir y lanzar la pelota, o avance muy bien en el correpasillos cuando lo subimos,...también hay que fomentar que lo haga él solo, que reclame al adulto para jugar, que sea él quien vaya a por la pelota y nos la muestre, que se acerque al radiocassette y lo encienda (o al menos lo intente),...
Tienen dificultades en la memoria a corto plazo, dificultad para retener la información, siendo estas dificultades mayores cuando la información presentada es verbal que cuando es visual, ya que pueden tener dificultad para procesar la información recibida por vía auditiva ( no nos referimos en este caso a que el niño no oiga bien, sino que puede tener problemas para descodificar los estímulos auditivos, identificar y comprender las frases que está oyendo, por eso facilitaremos sus aprendizajes si apoyamos visualmente la información que le transmitimos, mediante gestos, imágenes, o actuando como modelos). SI cuidamos factores como la atención, el cansancio, la motivación, la concentración, la repetición de las mismas actividades,.... estaremos facilitando la transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo
No todas estas características están en todos los niños con Síndrome de Down, pero sí son muy frecuentes y, en mayor o menor intensidad, están presentes en la mayoría de ellos.
EL
JUEGO COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO PARA EL FISIOTERAPEUTA EN ATENCIÓN TEMPRANA
El juego, al igual que en el movimiento, el
lenguaje, el cálculo matemático,... sigue un orden lógico de aparición y
desarrollo.
Es la primera forma de comunicación; no es sólo una herramienta de trabajo, también nos va a ayudar a entender al niño y percibir su evolución.
Cada tipo de juego se convierte en un requisito sin el cual no se podrá desarrollar adecuadamente el siguiente, e irá asociado a las diferentes etapas de desarrollo cognitivo del niño.
El juego variado favorece la estimulación de todas las áreas del desarrollo, no sólo del área motriz.
Los primeros juegos del niño consisten en mirar ciertos estímulos: al principio prefieren los estímulos brillantes y los estímulos redondeados, con elementos abultados y que se mueven (que se podrían comparar con las características de las caras humanas). El niño comenzará mirando el rostro humano, después los ojos del adulto, luego las cosas en movimiento, después sus propias manos,... y ése será su juego en los primeros meses.
Después aparecerán, en este orden:
Es la primera forma de comunicación; no es sólo una herramienta de trabajo, también nos va a ayudar a entender al niño y percibir su evolución.
Cada tipo de juego se convierte en un requisito sin el cual no se podrá desarrollar adecuadamente el siguiente, e irá asociado a las diferentes etapas de desarrollo cognitivo del niño.
El juego variado favorece la estimulación de todas las áreas del desarrollo, no sólo del área motriz.
Los primeros juegos del niño consisten en mirar ciertos estímulos: al principio prefieren los estímulos brillantes y los estímulos redondeados, con elementos abultados y que se mueven (que se podrían comparar con las características de las caras humanas). El niño comenzará mirando el rostro humano, después los ojos del adulto, luego las cosas en movimiento, después sus propias manos,... y ése será su juego en los primeros meses.
Después aparecerán, en este orden:
-JUEGO MANIPULATIVO: el niño empezará a jugar con
sus manos, se las cogerá, las chupará, .... empezará a llevarse las cosas a la
boca, cambiárselas de mano,... y empezará a entretenerse solo.
-JUEGO
EXPLORATORIO: podrá desplazarse por sí solo y explorar el entorno, le gustarán
los objetos pequeños y empezará a coger cositas entre sus dedos haciendo la
pinza,...
-JUEGO
FUNCIONAL: le gustará lanzar la pelota, los juegos de construcciones, mirar
cuentos e imágenes y comenzará a realizar actividades de simbolismo básico
(cogiendo un peine para peinarse, un vaso vacío para hacer como que bebe,...)
-JUEGO
SIMBÓLICO: disfrutará representando actividades de la vida cotidiana pero
jugando, jugando con cochecitos, cacharritos de cocina, teléfonos de juguete,
animales,...
-JUEGO
SOCIAL: el niño buscará a otros niños para jugar, disfrutará estando en grupo,
y cada vez se irá convirtiendo en un juego más complejo, respetará normas de
juego, aceptará el juego en equipo,...
El niño con
Síndrome de Down, al igual que el resto de niños, jugará a estos juegos, pero
en muchos casos tendremos que ayudarle para que los desarrolle y pueda
disfrutar después con ellos. El juego, para que sea juego, tiene que ser
necesariamente placentero para el niño, tiene que ser espontáneo (salir de él
mismo); es una manera de expresión y de evolución que puede suponer más
esfuerzo para los niños con Síndrome de Down.
Conclusiones:
Las personas que tienes discapacidades:
intelectuales, también es necesario que los equipos de Intervención Temprana
trabajen con ellos, ayudándoles, estimulándoles, facilitando su vida de tal forma
que ellos se sientan seguros en la sociedad. Gracias a estos equipos
intervendrán las familias que servirán de gran ayuda. A través del juego, y la
manipulación de los objetos podrán ganar destrezas visuales y psicomotrices de
forma que ellos lo podrán notar dia a dia y podrán desarrollar actividades con
plena seguridad.
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