jueves, 30 de mayo de 2013

INTRODUCCIÓN


Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar. (Libro Blanco de la Atención Temprana, 2000).

Nosotros también

Entrevista que se realizan a una serie de personas que de pequeños, debido a sus dificultades, han acudidos a centros especiales donde puedan tratar sus problemas, con el fin de mejorarlos o incluso modificar la conducta de tal forma para que en el futuro pueda desaparecer por completo. Es variado, aparecen tanto hombres como mujeres, y todos ellos explican cómo ha sido para ellos el poder haber sido tratados, y de qué forma ha podido llegar a influir en su vida. 

Este video es un claro ejemplo de la importancia que tiene la intervención temprana en  los primeros años de edad, ya que como podemos observar en el vídeo al final son personas que llegan a estar completamente integrados en la sociedad, y que llegan a tener sueños y metas como cualquier otra persona. 

LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN APRENDEN DE UNA MANERA DIFERENTE


Es indispensable conocer y comprender cómo aprenden los niños con Síndrome de Down para facilitar su desarrollo, estar alerta de las dificultades que se puedan encontrar para adquirir nuevos aprendizajes y ofrecerles estrategias adecuadas.
Tienen menor capacidad para generalizar: hay que trasladar al hogar, al ámbito educativo y a la comunidad los objetivos planteados por el equipo multidisciplinar.
Necesitan información clara, concisa y breve.
Es mejor respetar su ritmo y seguir su dirección que intentar llevarlos por el nuestro; respetar cuando estén cansados o cuando muestren señales de querer cambiar de actividad.
Necesitan estructura, constancia y un ambiente familiar para aprender: pueden “bloquearse” al introducir nuevas actividades y negarse a practicarlas,... sin embargo reaccionan y empiezan a disfrutar con esas mismas actividades una vez se han familiarizado con ellas.
Poca tolerancia a la fatiga: se cansan pronto; es preferible comenzar con las tareas difíciles, más costosas para ellos y menos atrayentes para terminar con las que les agradan y motivan.
Su nivel de atención es más bajo: es importantísimo insistir en este aspecto desde recién nacidos: primero centrarán su atención en el rostro de la madre consiguiendo un buen contacto ocular, después el seguimiento visual del rostro en movimiento, para después reaccionar cuando se le llame por su nombre,... hasta adquirir niveles superiores de atención y poder mantenerla durante largos ratos. Habrá que reducir elementos de distracción y presentar el material poco a poco.
Lentitud para captar la información y responder a ella: Debemos “darles tiempo”, respetar su tiempo de respuesta. Muchas veces parece que no quieren hacer una determinada actividad, que no reaccionan a un estímulo o que no han entendido una orden, pero si les dejas el tiempo que necesitan, entonces responden correctamente. No debemos ser impacientes con ellos.
Su motivación puede ser más débil: La motivación, la fuerza que nos impulsa en un sentido determinado, que nos transmite energía y nos empuja a conseguir unos objetivos, puede ser más frágil en los niños con Síndrome de Down y desanimarse fácilmente en sus intentos. Debemos esforzarnos en motivar al niño con Síndrome de Down para que avance en sus aprendizajes, tenemos que ser cautos a la hora de plantear actividades que puedan ser muy difíciles para él y que le supongan fracasos repetidos: debemos plantear actividades que sean agradables para él, y favorecer la superación y esfuerzo, huyendo de la frustración.
Falta de iniciativa: tenemos que motivar e incitar que jueguen solos, que elijan, que decidan,... no nos podemos conformar con que el niño imite a su madre bailando, o juegue con el profesional a recibir y lanzar la pelota, o avance muy bien en el correpasillos cuando lo subimos,...también hay que fomentar que lo haga él solo, que reclame al adulto para jugar, que sea él quien vaya a por la pelota y nos la muestre, que se acerque al radiocassette y lo encienda (o al menos lo intente),...
Tienen dificultades en la memoria a corto plazo, dificultad para retener la información, siendo estas dificultades mayores cuando la información presentada es verbal que cuando es visual, ya que pueden tener dificultad para procesar la información recibida por vía auditiva ( no nos referimos en este caso a que el niño no oiga bien, sino que puede tener problemas para descodificar los estímulos auditivos, identificar y comprender las frases que está oyendo, por eso facilitaremos sus aprendizajes si apoyamos visualmente la información que le transmitimos, mediante gestos, imágenes, o actuando como modelos). SI cuidamos factores como la atención, el cansancio, la motivación, la concentración, la repetición de las mismas actividades,.... estaremos facilitando la transferencia de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo
No todas estas características están en todos los niños con Síndrome de Down, pero sí son muy frecuentes y, en mayor o menor intensidad, están presentes en la mayoría de ellos.

EL JUEGO COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO PARA EL FISIOTERAPEUTA EN ATENCIÓN TEMPRANA

El juego, al igual que en el movimiento, el lenguaje, el cálculo matemático,... sigue un orden lógico de aparición y desarrollo.
Es la primera forma de comunicación; no es sólo una herramienta de trabajo, también nos va a ayudar a entender al niño y percibir su evolución.
Cada tipo de juego se convierte en un requisito sin el cual no se podrá desarrollar adecuadamente el siguiente, e irá asociado a las diferentes etapas de desarrollo cognitivo del niño.
El juego variado favorece la estimulación de todas las áreas del desarrollo, no sólo del área motriz.
Los primeros juegos del niño consisten en mirar ciertos estímulos: al principio prefieren los estímulos brillantes y los estímulos redondeados, con elementos abultados y que se mueven (que se podrían comparar con las características de las caras humanas). El niño comenzará mirando el rostro humano, después los ojos del adulto, luego las cosas en movimiento, después sus propias manos,... y ése será su juego en los primeros meses.
Después aparecerán, en este orden:

-JUEGO MANIPULATIVO: el niño empezará a jugar con sus manos, se las cogerá, las chupará, .... empezará a llevarse las cosas a la boca, cambiárselas de mano,... y empezará a entretenerse solo.
 -JUEGO EXPLORATORIO: podrá desplazarse por sí solo y explorar el entorno, le gustarán los objetos pequeños y empezará a coger cositas entre sus dedos haciendo la pinza,...
 -JUEGO FUNCIONAL: le gustará lanzar la pelota, los juegos de construcciones, mirar cuentos e imágenes y comenzará a realizar actividades de simbolismo básico (cogiendo un peine para peinarse, un vaso vacío para hacer como que bebe,...)
 -JUEGO SIMBÓLICO: disfrutará representando actividades de la vida cotidiana pero jugando, jugando con cochecitos, cacharritos de cocina, teléfonos de juguete, animales,...
 -JUEGO SOCIAL: el niño buscará a otros niños para jugar, disfrutará estando en grupo, y cada vez se irá convirtiendo en un juego más complejo, respetará normas de juego, aceptará el juego en equipo,...

El niño con Síndrome de Down, al igual que el resto de niños, jugará a estos juegos, pero en muchos casos tendremos que ayudarle para que los desarrolle y pueda disfrutar después con ellos. El juego, para que sea juego, tiene que ser necesariamente placentero para el niño, tiene que ser espontáneo (salir de él mismo); es una manera de expresión y de evolución que puede suponer más esfuerzo para los niños con Síndrome de Down.


Conclusiones:
Las personas que tienes discapacidades: intelectuales, también es necesario que los equipos de Intervención Temprana trabajen con ellos, ayudándoles, estimulándoles, facilitando su vida de tal forma que ellos se sientan seguros en la sociedad. Gracias a estos equipos intervendrán las familias que servirán de gran ayuda. A través del juego, y la manipulación de los objetos podrán ganar destrezas visuales y psicomotrices de forma que ellos lo podrán notar dia a dia y podrán desarrollar actividades con plena seguridad.




Musicoterapia para el autismo infantil



El autismo infantil es un trastorno que afecta al desarrollo cerebral normal de la comunicación. Si conoces a un niño autista, es interesante que conozcas que existen ciertas terapias, como la musicoterapia, que pueden ayudarlo en su tratamiento.
Los niños autistas presentan dificultades en la comunicación y en la relación con los demás. Por ello es importante que, si estas atravesando por esta situación especial con tu niño o conoces a alguien que padece de autismo, conozcas la existencia de terapias que pueden ser de gran utilidad para tratar los obstáculos que presentan estos niños. Una de estas terapias es la musicoterapia.

La terapia musical es una técnica a la cual los niños autistas responden muy satisfactoriamente, logrando una mejor relación interpersonal y social. Con la musicoterapia logran trabajar ciertos aspectos, como por ejemplo: motricidad fina y gruesa, conciencia corporal, atención, comunicación no verbal, ciertos esquemas rígidos de conductas, el contacto físico, la ansiedad y la integración en un grupo de trabajo como canto o danza.

Como te darás cuenta, lograr estos objetivos es sumamente importante para un niño que no mantiene comunicación alguna con los que lo rodean. Pero para lograrlos, es necesario que se utilicen ciertas técnicas como por ejemplo:
·    Danzas, expresión corporal o ejercicios rítmicos.
·    Imitación tanto de movimiento como de sonidos de instrumentos.
·    Juegos musicales en los cuales puedan desarrollar la creatividad.
El logro de estos objetivos en el tratamiento del autismo en la infancia es posible, pero es importante que tengas en cuenta que es fundamental la contención y acompañamiento familiar, así como la constancia y perseverancia en cumplir con dicha terapia.
De esta forma sus efectos serán beneficiosos tanto para el niño que padece de autismo, como para todo su entorno familiar.



Conclusión: 
La Finalidad de la enseñanza de la música es Colaborar con el proceso educativo, a los efectos de lograr el integral desarrollo del individuo. La música puede considerarse una forma de lenguaje en la que la función expresiva es una de sus manifestaciones fundamentales.  Se emocionan al ir experimentando emociones, sentimientos, gozando con los sonidos, que oyen y producen.  Es un lenguaje que permite que los niños se comuniquen con el interior de sus sensaciones, y a la vez entre ellos. Debemos tener en cuenta que los niños autistas raramente hablan, y la música les ayuda, y es una gran herramienta para ayudarles a hablar y a expresarse. Pero es importante la repetición, la rutina y la perseverancia de este recurso que puede servir como actividad para ayudar a los niños autistas.

UNA LENTE NUEVA PARA ENTENDER EL TDAH





Publicado en la revista UAKIX

 Existe desde hace tiempo, un gran debate entre los especialistas que opinan que la medicación en el TDAH es necesaria y los que consideran que no podemos medicar, con un derivado de las anfetaminas, a los niños. Este dialogo, se vuelve cada vez más enérgico conforme aumentan los diagnósticos y la cantidad de niños que “consumen” esta medicación.
 Pero, aunque el debate está en el aire y se encarniza, las opciones para tratar a estos niños no suelen incluirse. En este artículo pretendemos que todas las personas que traten con niños diagnosticados con TDAH, tengan otras alternativas. Una forma de entender mejor a estos niños y sus características especiales.
 La pregunta que se hacen muchos especialistas y padres hoy en día ¿Es un niño movido algo raro o lo normal en los más pequeños es que salten, corran y se aburran en clase?¿Y no será, que hoy en día, tiene pocas oportunidades de movimiento y juego?

Si estudiamos la evolución de la especie humana, los niños se han criado siempre en y desde el suelo. Hasta hace poco, los niños tenía más libertad de movimiento, corrían en las calles, en los parques y en cualquier sitio que tuviese al menos dos metros de longitud, incluido el pasillo de casa o el del colegio. Podían saltar desde los bordillos o trepar por las paredes. Ahora los tiempos han cambiado, vivimos en la era de las máquinas. Son los niños de las nuevas tecnologías, todo lo hacen las máquinas. Viven en el mundo del ordenador, del televisor, de la consola, del móvil, de la tablet y de la pizarra digital. Y nos sorprende y nos encanta que con solo tres añitos sean capaces de encender el aparato y ponerse la aplicación que más les gusta, y aunque esto no es malo, si que deja poco tiempo para el desarrollo motor que necesitan.

¿Y porque unos niños sí y otros no? Pues sencillamente porque no todas las personas procesamos los estímulos sensoriales de la misma manera, y mientras unos son capaces de nutrirse sensorialmente y regularse de forma más natural, otros necesitan “algo más”.

Cada vez más personas en España conocen la Integración Sensorial, introducirla en nuestro país es difícil debido a la mentalidad pro-medicina tradicional que tenemos, pero las cosas empiezan a cambiar, y muchas personas (sobre todo padres y profesionales que trabajan con niños) se dan cuenta de que ciertas “verdades” no tienen porque ser absolutas y toman su propio camino hacia un nuevo conocimiento.

La Teoría de la integración sensorial, desarrollada por la doctora Jean Ayres, es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, comportamiento, desarrollo y descoordinación motriz, tales como la hiperactividad, la mala inserción escolar, los problemas de alimentación, ect..

Esta teoría se basa en el hecho de que los estímulos vestibulares (los relacionados con el movimiento), los propioceptivos (los relacionados con los músculos y articulaciones) y los táctiles no son interpretados por el sistema nervioso de estos pequeños de la misma manera que lo hace el sistema nervioso de la mayoría de los niños.

Como resalta Isabelle Beaudry, terapeuta ocupacional, en su libroProblemas de aprendizaje en la infancia – La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, Las deficiencias en el procesamiento sensorial se manifiestan frecuentemente en comportamientos de búsqueda de estímulos o de evitación de estímulos. En ambos casos, la consecuencia es que el niño se mueve mucho, lo cual interfiere tanto en su capacidad de prestar atención como en su comportamiento, que muchas veces no es el que los demás esperan de él. Asimismo, ese procesamiento sensorial anómalo provoca que al pequeño le resulte difícil filtrar, seleccionar los diversos estímulos sensoriales que recibe. Porque atiende en la misma medida a la sensación de la ropa sobre su piel, que al ruido de un camión en la calle o a la voz de la maestra en clase. Es decir, su cerebro no es capaz de inhibir las sensaciones sin relevancia para atender solamente a las que la tienen.

Isabelle Beaudry, especialista y pionera en nuestro de esta teoría, nos regala en su libro Tengo Duendes en las Piernas la historia de Daniel, un niño de 6 años que no puede estar quieto porque tiene unos duendes pequeñitos en las piernas que le pinchan todo el tiempo y nos explica que Daniel necesita estímulos vestibulares y propioceptivos para poder estar a gusto. Tan fuerte es su necesidad de estimular el sistema nervioso central, que le impide implicarse y disfrutar con otras actividades más sedentarias.

Existen múltiples casos de personas de éxito con un historial de hiperactividad en su infancia, cuyas dificultades se transformaron en habilidades cuando se les daba la oportunidad de canalizar adecuadamente su búsqueda sensorial y sus problemas de conducta y adaptación fueron desapareciendo o disminuyendo cuando recibían los estímulos que su SNC necesitaba para regularse.

En muchas ocasiones, son los padres los que, conociendo las características de sus hijos, se darán cuenta de que los castigos sin moverse de una silla, o el no salir al patio, lo que generara es más ansiedad y nerviosismo en el niño. Y en cambio los deportes como natación o judo, los calman más por que los nutren de mayor información sensorial y son mucho más funcionales después de una sesión de estos deportes.

En los centro de Terapia Ocupacional Pediátrica, trabajamos con el enfoque de la Integración Sensorial, proveyendo a los niños de los estímulos necesarios para un buen funcionamiento según la necesidad de cada uno. Lo que percibirán ellos cuando vengan a un centro de estas características es la satisfacción de que existe un sitio donde comprenden sus necesidades y que las cosas parecen diferentes después de una sesión, y los padres encontrarán respuesta a muchas de las preguntas que se han planteado desde hace algún tiempo. ¿Quizá podamos convertir entre todos estas dificultades en habilidades?


Conclusiones:
Viendo al niño desde este punto de vista se abre una nueva lente para entender las dificultades que tienen los niños con TDAH, quizá sea una gran alternativa desde donde poder entender y tratar al niño, dándole los estímulos que necesita y adaptando su entorno para que pueda ser funcional con cosas muy sencillas.

BABY GYM: UN PRECIOSO PROGRAMA PARA TRABAJAR EL DESARROLLO DE LOS BEBÉS





Por Rosina Uriarte

Hace calor en la sala y los bebés están desnuditos recibiendo su masaje con aceite de caléndula. ¡Qué tranquilos están todos! Bueno, todos menos Paul, que no para quieto y, aunque le encanta el masaje, ya tiene seis meses y está atento a todo lo que ocurre a su alrededor y la tentación de tocarlo todo le puede…

Sacamos la caja que nos sirve de “vehículo” para desplazarnos por el espacio. Es la “actividad estrella” de nuestras sesiones y los peques van tumbados como auténticos marajás disfrutando del paisaje interior  mientras les paseamos despacito, luego más rápido, con giros y hacia atrás… ¡Es toda una experiencia para ellos! Y también para las madres y para mí, que se nos queda cara de embobadas viéndoles disfrutar…
La pelota de gimnasio es otro éxito, tanto que Javier no quiere bajarse de ella. Después de la pelota ya no le interesan las demás actividades, quiere pasar más tiempo meciéndose boca abajo hacia adelante y hacia atrás…
María arruga su naricilla cuando le damos a oler el limón en nuestra sesión de estimulación del olfato y luego se ríe con su boquita desdentada cuando estimulamos sus pies con diferentes texturas. ¡Qué graciosa! Se nos “cae la baba” como se dice vulgarmente, a su madre y a mí…
Al despedirnos, las mamás (y algún que otro papá también) se van prometiendo practicar los ejercicios en casa y contentas porque como me dice una de ellas: “he aprendido un montón de cosas sobre el desarrollo de los niños que desconocía por completo y a la peque le va a venir fenomenal.”
Baby Gym es un bonito programa de estimulación que pretende acompañar a padres y cuidadores en su labor de apoyar el desarrollo de los bebés menores de un año.
Trabajando desde la prevención,  Baby Gym ayuda al bebé a alcanzar los hitos del desarrollo que hacen que éste sea pleno.
Baby Gym despierta los sentidos para que el niño pueda recibir la información de su entorno con claridad y precisión, procesando los estímulos correctamente. Fortalece sus músculos para que pueda responder a esta estimulación y adquiera cada día nuevas destrezas y habilidades. Y también relaja al bebé para que se encuentre en un estado propicio para el aprendizaje y el desarrollo.
Baby Gym es además, una muy grata experiencia para los padres y para quienes lo practicamos con ellos.
Es un método muy útil no solamente para los padres, sino también para aquellos profesionales que trabajan con bebés y se sientan motivados a brindarles las mejores oportunidades para su desarrollo.


Conclusión:
Nos ha parecido interesante este artículo porque a través de este método se trabaja con el niño los diferentes sentidos, el niño recibe información a través de la vista oído y tacto, de muchas formas posibles, por lo que el aprendizaje es enriquecedor.

¿Es mi hijo un niño con altas capacidades?



¿Cómo podemos saber si nuestro hijo posee altas capacidades? ¿Qué podemos hacer si es así? ¿De qué forma le podemos ayudar? Son preguntas que se formulan los padres cuando observan que su hijo tiene un comportamiento inusualmente adelantado a su edad cronológica.
¿Superdotado o alumno con altas capacidades?
El término “superdotado” fue sustituido por el de “ alumno con altas capacidades”(AACC) en el año 2006 por el Ministerio de Educación a petición de la plataforma PLADES.El de las altas capacidades es un tema sobre el que todavía existe bastante confusión y muchos mitos que desterrar. Tenemos que diferenciar muy bien estos términos:   Talento: Son personas con habilidades específicas en un campo específico. Por ejemplo, para la música o las matemáticas. Precoz: Es un fenómeno evolutivo que implica un ritmo de desarrollo más rápido de lo normal. Por ejemplo, mantener una conversación con 18 meses con un vocabulario impropio para un niño de esa edad. Prodigio: Niños que logran llevar a cabo actividades en edades tempranas con la competencia de un adulto.  Superdotado(o AACC): Niños caracterizados por ser especialmente brillantes en una o varias áreas concretas, pero no en las demás.
¿Cómo puedo saber si mi hijo posee altas capacidades?
Para determinar si un niño posee AACC no tenemos que fijarnos únicamente en su cociente intelectual (que ha de ser superior a 130), sino que hemos de tener en cuenta su ámbito emocional, afectivo, social, etc.
Algunos indicios nos pueden ayudar a reconocer a un niño con altas capacidades, por ejemplo:

    Creatividad y perseverancia.
    Excelente memoria.
    Capacidad de liderazgo.
    Buen manejo del lenguaje y comunicación.
    Se cuestiona muchas cosas.
    Intereses muy variados y por encima de su edad.

El diagnóstico de un alumno de estas características debe ser realizado por personal cualificado. Ante la menor sospecha hemos de hablar con el tutor de nuestro hijo o hija. Este nos remitirá al departamento de orientación del colegio, donde se hará una valoración y evaluación del niño. Esta evaluación se repetirá a medida que el niño madure.

Otra opción es acudir a gabinetes psicológicos especializados en la temática o a asociaciones de niños con AACC que ofrecen asesoramiento a las familias. La importancia de la detección temprana de las altas capacidades La detección temprana es importante para que el niño se desarrolle adecuadamente y para evitar el temido fracaso escolar. Muchos alumnos con AACC no reciben en el colegio el estímulo intelectual que necesitan, lo que puede frustrar su “genialidad” y causarle numerosos problemas: ansiedad, nerviosismo, depresión, sentimiento de soledad, etc. La colaboración entre la familia y el colegio es fundamental para evitar esto.
Ahora ya lo sé, ¿qué puedo hacer?
El siguiente paso es ofrecer al niño recursos que le ayuden en su situación. Hay un tópico frecuente que plantea lo peligroso de “sobreestimular” a un niño. Tenemos que ofrecer al niño: actividades alternativas, programas de apoyo y ampliación de contenidos para reforzar su motivación y deseo de aprender. También en esto es importante la conexión entre la familia y el colegio. La atención a un niño con altas capacidades requiere de una formación más profunda y unos métodos específicos que los profesores habitualmente desconocen.
¿Y qué nos dice la Ley sobre los niños con altas capacidades?
Los alumnos con altas capacidades forman parte del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (según la Ley Orgánica de Educación 2/2006 de 3 de Mayo). En el artículo 76 se destaca que “compete a las Administraciones Educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades”. Algunas de estas medidas pueden ser:

  Adaptación curricular de ampliación.
  Anticipación del inicio de escolarización.
  Reducción del periodo de escolarización.
También hay otra alternativa que es la aceleración o, lo que es lo mismo, adelantar uno o dos curso al niño para evitar que se aburra. Además, el artículo 77 señala que “el Gobierno, previa consulta a las Comunidades Autónomas, establecerán las normas para flexibilizar la duración de cada una de las etapas del sistema educativo para los alumnos con altas capacidades intelectuales con independencia de su edad".


Conclusión: 
Este artículo nos ha llamado mucho la atención ya que habla de que los alumnos con altas capacidades necesitan también una intervención temprana. La tendencia de los profesionales de la atención temprana es hablar de aquellos niños con capacidades inferiores a la media o problemas y dificultades de aprendizajes. Particularmente nos infunden respeto o mayor dificultad de intervención los alumnos con altas capacidades. Nuestra intervención temprana es fundamental para darles la respuesta adecuada No solamente necesitan una intervención temprana los alumnos con necesidades educativas especiales o niños con trastorno generalizado del desarrollo  (TGD), sino que cualquier niño con una capacidad diferente tiene que ser atendido. Los alumnos con altas capacidades precisan una detección temprana, para que el niño pueda desarrollarse adecuadamente y evitar un fracaso escolar.  Los alumnos con altas capacidades, no suelen recibir en el colegio el estímulo intelectual que necesitan, y puede causarles numerosos problemas como depresión, sentimiento de soledad, ansiedad…Según la ley los alumnos con altas capacidades forman parte del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo. Por lo que habrá que ofrecerles recursos que le ayuden en su situación. Habrá que proponerle actividades alternativas, programas de apoyo…


Estimulación temprana

¿Alguna vez te has preguntado el motivo por el que los seres humanos dependemos de los padres durante tanto tiempo en comparación con el resto de animales? La razón básica estriba en nuestro cerebro, cuya maduración requiere mucho más tiempo que el de la mayoría de especies. Todos hemos visto imágenes de animales que a las pocas horas de nacer ya caminan al lado de sus madres sin aparente dificultad. Desde luego, la supervivencia de un cervatillo resultaría muy difícil si éste no fuera capaz de seguir a su madre, que continuamente se está desplazando en busca de pastos frescos. Ni que decir tiene si no pudiera correr a las pocas semanas ante la presencia de un depredador.
Un bebé, sin embargo, tarda algo más de una año en empezar a caminar, por lo que su supervivencia depende en extremo de la protección de la madre. El caminar no es una habilidad innata que posea el bebé, sino que es el resultado de un aprendizaje. Un recién nacido sólo muestra un limitadísimo conjunto de capacidades si las comparamos con las que irá adquiriendo con el transcurso de los años. Y la mayoría de habilidades que posee están relacionadas con su supervivencia: succionar para poder alimentarse, llorar para atraer la atención de su madre, o cerrar las manos para intentar aferrarse a aquello que las toca.
Esta total indefensión es consecuencia de un cerebro aún por formar. Pero esta circunstancia que puede parecer en principio negativa conlleva, en realidad, una enorme ventaja: el bebé será capaz de adaptarse mucho mejor al entorno y a las circunstancias cambiantes que cualquier otro animal cuyo cerebro ya esté programado en el momento de nacer. Disponer de un cerebro moldeable es lo que ha permitido a la especie humana progresar y sobrevivir incluso ante las condiciones naturales más adversas.
¿Qué es la estimulación temprana?
La estimulación temprana tiene por objetivo aprovechar esta capacidad de aprendizaje y adaptabilidad del cerebro en beneficio del bebé. Mediante diferentes ejercicios y juegos su intención es la de proporcionar una serie de estímulos repetitivos, de manera que se potencien aquellas funciones cerebrales que a la larga resultan de mayor interés. No sólo se trata de reforzar aspectos intelectuales, como su capacidad para la lectura o el cálculo matemático, sino que la estimulación temprana también contempla los aspectos físicos, sensoriales y sociales del desarrollo.
¿Cómo se lleva a cabo?
La estimulación temprana se basa en la repetición de lo que se viene a llamar unidades de información o bits. Al igual que todos los niños aprenden a hablar por si mismos (a base de oír diariamente los sonidos del lenguaje), su cerebro es capaz de adquirir toda otra serie de conocimientos mediante la repetición sistemática de estímulos o ejercicios simples. Con la repetición se consigue reforzar las áreas neuronales de interés. Por ejemplo, para que un bebé gatee es necesario que controle el llamado patrón cruzado, esto es, la capacidad de coordinar su mano derecha con su pie izquierdo (y viceversa) y así avanzar. Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios, izquierdo y derecho, cada uno de los cuales controla la parte opuesta del cuerpo. Pues bien, los ejercicios de gateo refuerzan el patrón cruzado y, por tanto, ayudan a mejorar la coordinación entre los dos lados de nuestro cuerpo.
¿Resulta efectiva?
En la actualidad no existen estudios fiables que determinen si la estimulación temprana realmente resulta efectiva o no en el desarrollo neuronal de un bebé. El problema es que no es posible volver atrás y probar que hubiera pasado si se hubiera actuado de manera diferente. Lo que sí resulta irrefutable son los resultados obtenidos sobre animales sometidos a algún tipo de estimulación. A pesar de la limitada flexibilidad de sus cerebros, muchos investigadores han verificado un desarrollo neuronal superior de las áreas que fueron estimuladas de algún modo.
Desde luego, la decisión de poner en práctica un plan de estimulación temprana es absolutamente personal. Pero debes tener en cuenta que la maleabilidad del cerebro decrece rápidamente con la edad. Así, el máximo desarrollo neuronal coincide con la etapa que va desde el nacimiento hasta los tres años de edad, para luego decrecer y prácticamente extinguirse a la edad de seis años. A partir de ese momento, las interconexiones neuronales del cerebro ya están   establecidas y los mecanismos de aprendizaje se asemejan a los de un adulto.
Es cierto que un programa de estimulación puede resultar pesado y rutinario para los padres, ya que exige una cierta dedicación diaria. Pero, a pesar de que algunos autores puedan dudar de su efectividad, el tiempo invertido con tus hijos siempre resulta provechoso.




Conclusión 

El objetivo de la intervención temprana es reconocer y promover el potencial de cada niño. Cada niño es un mundo, y no todos responden de la misma forma. A todas las acciones se le deben incorporar unas estimulaciones, pero que sin afecto no funcionan. Los bebés necesitan del cuidado de un adulto hasta que desarrollan totalmente las capacidades de supervivencia. Ya que las interconexiones del cerebro ya están establecidas y podemos ayudar a desarrollarlas gracias al aprendizaje que se les someta. La estimulación temprana también contempla los aspectos físicos, sensoriales y sociales del desarrollo.
La repetición de los ejercicios ayuda a la estimulación y al desarrollo de los aspectos de coordinación, debemos contar con factores útiles como el ambiente en el que se realiza, los materiales (que pueden ser económicos y variables)….
Pero para que todo esto sea efectivo tiene que haber dedicación por parte de los padres, y debe ser rutinario.