Por
Rosina Uriarte
Hace calor en la sala y los bebés están desnuditos recibiendo su masaje con aceite de caléndula. ¡Qué tranquilos están todos! Bueno, todos menos Paul, que no para quieto y, aunque le encanta el masaje, ya tiene seis meses y está atento a todo lo que ocurre a su alrededor y la tentación de tocarlo todo le puede…
Sacamos la caja que nos sirve de “vehículo” para desplazarnos por el espacio. Es la “actividad estrella” de nuestras sesiones y los peques van tumbados como auténticos marajás disfrutando del paisaje interior mientras les paseamos despacito, luego más rápido, con giros y hacia atrás… ¡Es toda una experiencia para ellos! Y también para las madres y para mí, que se nos queda cara de embobadas viéndoles disfrutar…
Hace calor en la sala y los bebés están desnuditos recibiendo su masaje con aceite de caléndula. ¡Qué tranquilos están todos! Bueno, todos menos Paul, que no para quieto y, aunque le encanta el masaje, ya tiene seis meses y está atento a todo lo que ocurre a su alrededor y la tentación de tocarlo todo le puede…
Sacamos la caja que nos sirve de “vehículo” para desplazarnos por el espacio. Es la “actividad estrella” de nuestras sesiones y los peques van tumbados como auténticos marajás disfrutando del paisaje interior mientras les paseamos despacito, luego más rápido, con giros y hacia atrás… ¡Es toda una experiencia para ellos! Y también para las madres y para mí, que se nos queda cara de embobadas viéndoles disfrutar…
La pelota de gimnasio es otro éxito, tanto que Javier no quiere
bajarse de ella. Después de la pelota ya no le interesan las demás actividades,
quiere pasar más tiempo meciéndose boca abajo hacia adelante y hacia atrás…
María arruga su naricilla cuando le damos a oler el limón en
nuestra sesión de estimulación del olfato y luego se ríe con su boquita
desdentada cuando estimulamos sus pies con diferentes texturas. ¡Qué graciosa!
Se nos “cae la baba” como se dice vulgarmente, a su madre y a mí…
Al despedirnos, las mamás (y algún que otro papá también) se van
prometiendo practicar los ejercicios en casa y contentas porque como me dice
una de ellas: “he aprendido un montón de cosas sobre el desarrollo de los niños
que desconocía por completo y a la peque le va a venir fenomenal.”
Baby Gym es un bonito programa de estimulación que pretende
acompañar a padres y cuidadores en su labor de apoyar el desarrollo de los
bebés menores de un año.
Trabajando desde la prevención, Baby Gym ayuda al bebé a alcanzar los
hitos del desarrollo que hacen que éste sea pleno.
Baby Gym despierta los sentidos para que el niño pueda recibir
la información de su entorno con claridad y precisión, procesando los estímulos
correctamente. Fortalece sus músculos para que pueda responder a esta
estimulación y adquiera cada día nuevas destrezas y habilidades. Y también
relaja al bebé para que se encuentre en un estado propicio para el aprendizaje
y el desarrollo.
Baby Gym es además, una muy grata experiencia para los padres y
para quienes lo practicamos con ellos.
Es
un método muy útil no solamente para los padres, sino también para aquellos
profesionales que trabajan con bebés y se sientan motivados a brindarles las
mejores oportunidades para su desarrollo.
Bibliografía: http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com.es/
Conclusión:
Nos
ha parecido interesante este artículo porque a través de este método se trabaja
con el niño los diferentes sentidos, el niño recibe información a través de la
vista oído y tacto, de muchas formas posibles, por lo que el aprendizaje es
enriquecedor.

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